¿Decir...se acabó?
Hace poco me enteré que una pareja de amigos habían roto después de dos años. Los comentarios eran diversos..."No puede ser, eran la pareja perfecta", "Se veían tan cariñosos siempre", "Seguro hay un tercero (a)". Es difícil ver el rompimiento de una pareja, no sólo porque son personas que estimas, sino que, una vez más la realidad, se encarga de decirnos que es muy complicado los happy endings. Y sientes que también puede sucederte a ti.
Es cierto, cuando ocurren estas separaciones, tiendes a parecer un ser lleno de dudas digno del Larco Herrera, en búsqueda de los enormes defectos que según tu perspectiva, inundan a tu pareja y a veces, a ti.
Sientes que no se comunican lo suficiente, y las llamadas no cesan en todo el día, ahora lo sientes; poco detallista, y haces berrinche por no acordarse del sabor de tu helado favorito, quieres hacer todas las actividades que te recomienda Circo VIP, cuando a lo mucho van a ver pelis como Iron Man (y claro, antes te encantaba llevar vida de marmota en casa).
Una relación que se marchita es algo triste, pero no entiendo el porqué debe afectar la propia. Pero, ¿qué sucede cuando sientes que vas al mismo detino?
Hay cosas, que claro, debemos tener en cuenta, para que no suceda. Yo creo, que cuando dejas de ilusionarte al saber que lo verás. Es que realmente todo terminó. El amor, como decían las abuelitas, es efectivamente, una flor que hay que regarla siempre, o sino muere.
No estoy hablando de los clásicos como ir al cine sea sinónimo de rutina y aburrimiento. Sólo que si lo haces, y te da igual quien tengas a lado o sólo sus temas quedan en el protagonista, la historia, o que el pop corn estaba frío. Creo que debes empezar a analizar qué sientes.
El sentirse deseado es un factor importante, no sólo hablo de sexo, sino la intimidad, esas palabras que te hacen sentirte la más bella, o esa caricia que quieres que lo haga querer más, o simplemente la mirada cómplice que te hace creer que eres la única que se merece esa mirada.
Pero es que cuando uno está enamorada (o todavía cree estarlo) no hay mucho espacio para el raciocinio y nos quedamos atrapadas en un proceso continuo e infinito de resucitación. ¿Esa es la vieja excusa, no? Pero es que realmente así pasa: Intentamos reavivar nuestro amor –y el suyo también- sin percatarnos que en el camino, en realidad, todo se va deteriorando más. Podemos pasarnos años (¡años!) intentando hacer que una relación funcione, esperando poder lograr que él cambie, que sea el hombre que queremos que sea, que nos demuestre su amor como nosotras deseamos que lo haga… ¡¡¿Por qué?!! ¿Acaso no nos damos cuenta que nos hacemos daño y también a él?
No digo que evalúen a su pareja y a ustedes mismas como si fuera un examen final, el cual depende el ciclo, sino que tomen consciencia que las cosas pasan por algo, y que si crees que no es él, tal vez te estés perdiendo la oportunidad de conocer al verdadero amor.

shirley dijo
ay beba cada vez q te leo me siento tan identificada contigo.... me entiendes? como te lo puedo decir? es como si escribieras para mi... gracias darling!!!!!!!!!!!!bye bye
12 Junio 2008 | 09:42 PM