Cuando me senté a escribir esta semana, pensé dedicarle la columna entera a la selección, osea, resaltar los movimientos de Mariño, el liderazgo de Claudio, la garra de Guerrero...pero como ya es costumbre de nuestros queridos "jugadores", me quitaron la inspiración después de jugar el segundo partido con esos beisbolistas, diré, esos futbolistas venezolanos, y nos vuelven a la realidad.
Pensé tambien hablarles sobre cierto blog, difundido por un respetado diario de nuestro país, bajo el titulo de Busco Novia,no es más que las experiencias de un nerd universitario, que al tener hoy, un poco de famita se cree la gran ..., por un par de incautas que se creen la pose de Johnny Deep de barrio. Pero no, creo que lo dicho es darle más importancia de la que merece ese APRENDIZ de Capote.
Mejor, esta vez, hablemos de ese gran grupo humano, que al entender de muchos incautos están creciendo, cuando la realidad, es que existen desde la época de Atahualpa, pasando por la Revolución Francesa, la caída del Muro de Berlín o la renuncia de Fujimori desde Japón...Sí, estoy hablando de los gays, lesbianas, bisexuales (ellos sí, están de moda actualmente), travestis, y toda la variedad de gustos que se encuentran, así como la gama de los colores de su bandera.
¿A qué viene el tema?...Pues, que una persona muy importante en la vida de esta beba, hasta ahora no puede aceptar que el amor entre dos personas del mismo sexo, es tan real, tan pasional, tan puro e inocente como el de hombre y mujer. Esta sociedad hipócrita (léase las que se dan de golpes de pecho en la Iglesia después de aceptar que su hijo sea drogadicto, que su hija se haga un aborto para no arruinar su vida, que guarda al silencio ante el hombre agresivo o que ella se levante un jovencito inexperto- u otras mejores perlas, que la inocencia de la beba, no permite imaginarlas), pues, no cambiará, porque en este mundo que vivimos, todos tenemos un clóset del cual aún no salimos.
Y a ti, nene, sé que no te voy a cambiar, ni pretendo hacerlo, sólo te digo...TOLERANCIA!!!
y digo: "La gente me señala, me apuntan con el dedo, susurra a mis espaldas, ya mí me importa un bledo. Que más me da, si soy distinta a ellos, no soy de nadie, no tengo dueño...A quién le importa..."